Qué transa, Carranza!

Qué transa, Carranza!

Chihuahua, Chih..-  ¿Dónde empezará la cultura…?





La semana laboral está por concluir, por lo menos para la burocracia, esa que los sábados pasado el mediodía abarrota las cantinas y va al banco nadamás para sacar. Nuestro compa en la plaza tiene bastante chamba, pero no por ello olvida a sus buenos clientes, particularmente está echando de menos al Carranza, como que extraña tatachar la grilla transicional, lo que se dice de la renovación de los poderes, pues.

Justo el Compa pensaba en la entrevista que César Duarte le dio a Loret de Mola, o más bien en la serie de afirmaciones a boca de jarro que el leenoticias aventó al aire cual si fuera el más elevado magistrado de tribunal internacional, cuando se aproxima al banco un viejo conocido, un excolega que sabe bien el oficio, es Manuel, alguien con quien también compartió en el pasado ideas de la vida.

- ¿Cómo anda, Manuel?, dichosos los ojos que lo miran, desde hace tiempo no se dignaba bajar a la plaza a ver los compas.

- El trabajo, mi Compa, el trabajo, ya ve que a veces los libros requieren que se les trate como a la misma familia de uno, con dedicación y hasta cariño.

- Újule, Ya está como el Carranza que tiene tiempo sin venir, seguro ahora lo pusieron a conseguir datos de mentiras para el informe, ya ve cómo se paran el cuello con lo que dicen que hicieron.

- ¿Qué pasó, mi Compa, así nos llevamos ya?, ¿apoco yo lo ando confundiendo con los de la otra plaza?

- Hasta eso que no, Manuel, no hay ánimo de ofender, menos a un amigo que sabe del oficio y que se ha superado con todas las de la ley, haciéndole por la vida como los meros buenos.

- Que pues, no me diga eso, yo nomás le tengo un poquiiiiito de amor a la lectura, gusto por leer a los que revolucionan el pensamiento, pero nomás, no me ponga tan alto.

- No se trata de eso, mi compa Manuel, pero mire que en estos lares a pocos les gusta pegarle las farolas a los libros, y menos a los artículos de los que conocen de eso que le llaman teoría política y esa revolución de la sesera como dijo ahorita.

- Revolución del pensamiento.

- Pos es la misma, ¿pensamos con la sesera, o no?

- Más o menos, mi compa, más o menos.

Viera que bonito es descubrir el mundo con lo que otros han visto, con los ojos de otros, así los que no tenemos lana podemos aprender no sólo de Chihuahua, también de lo que piensan y hacen otros en Latinoamérica o Europa o Asía o África.

- Debe serlo, debe serlo, nomás por la forma en que lo cuenta, hasta dan ganas de ponerse a ver esos mismos libros y artículos.

- Como que nos hace falta mucho, mi Compa, mire que yo apenas leo poquito porque mis maestros me inculcaron el hábito, pero créame que seríamos otra ciudad si dedicáramos unos minutos más a leer, con unas páginas al día apenas.

- Como que nos hace falta hablar más de otras cosas en lugar de ejecutados, asaltos y que si meten a la cárcel a fulano o a zutano.

- No, pues sí sería bueno, pero de todos modos van a seguir matando gente, robando negocios o a paisanos y, bueno, ya ve los políticos ahora todos quieren meter a la cárcel a los contras, pero nomás puro jarabe de pico. Y a todo esto, ¿se va a bolear?

- Ah, sí, a eso vengo y sabe, poco pero vengo.

Pues sí, mi compa, pero me refiero a que nos hace falta salirnos de lo cotidiano y ver otras formas de vivir, otras formas de pensar. Ya los chavos ni en la Universidad discuten de la cultura, del arte, de las ciencias que ahí mismo estudian.

- La verdad ahora nomás hablamos de lo que vemos en la tele, uno que otro de lo que oye en el radio, el resto me he fijado que las puras noticias que ven en el internet, en los teléfonos nuevos esos que traen los chavos, mi Manuel.

- En serio me resisto a creer que ahí esté nuestra cultura, el pensamiento de las nuevas generaciones, ¿a poco sí tenía razón Fidel Velázquez cuando dijo que la cultura termina donde empieza la carne asada?

- Se salió gacho el viejito esa vez, ¿verdad?; pero a toro pasado creo que tenía razón, es triste el panorama, y usted sabe por qué se lo digo, aquí uno en el banco platica con los clientes y pues, del clima, las ejecuciones y los chismes no salen. Apenas uno que otro de política, como el Carranza. Por cierto ¿dónde andará el Carranza?

- Es muy triste pensar así, pero la verdad es que hasta con algunos maestros la cuestión está difícil, no se les puede ni hablar, andan en su nube.

- Ahí comienzan los problemas mi compa Manuel, aquí también llegan algunos señores que son maestros y ciertamente, puro celular, puro estar mandando mensajitos, casi ni preguntan por la tarifa, nomás se sientan, esperan a que uno acabe, avientan el de a 20 varos y se van.

- Como que nos estamos deshumanizando mi Compa, la tecnología no nos acerca como pensábamos, nos está alejando; en cambio los libros nos acercan, la gente tiene temas interesantes que compartir, reflexiones, pensares, lo que sintieron, lo nuevo, lo que cambió en ellos.

- De tanto que me dice ya hasta me dieron ganas de ponerme a leer, debería recomendarme algo porque, viera, ahora que me quedé sin tele por el cambio ese que hicieron de señal, ya nomás me la paso viendo puras películas que consigo.

- Verá que se va a entretener más, que le va a gustar.

- Qué pasó, que pasó Manuel, ¿a poco ya nos llevamos tan pesado?

- No, no me refería a ese tipo de gustitos, mi Compa, le estoy hablando en serio, la lectura es como entrar a otra dimensión. Cómo me daría gusto que más personas pensaran así como usted, de verdad que poco a poco cambiaríamos como sociedad. Pero ahorita la verdad, no sabemos dónde empezará la cultura para esta, la tierra de la carne asada.

- ¿Dónde empezará la cultura, Manuel?, yo creo que empezará cuando haya más hombres como usted, con curiosidad intelectual, con hambre de lectura, con amor por el saber, con generosidad para compartir… personas que, con todo esto en su mente y en su pecho, hagan realidad diariamente el concepto de universidad.

- Me pone muy alto otra vez, mi Compa, y mire que yo apenas soy un humilde trabajador.

- Por eso Manuel por eso, sin quererlo y calladito le pone el ejemplo a muchos, nomás que casi nadie se anima a reconocerlo.

- Gracias, mi Compa, pero en verdad sigo creyendo que exagera.

- Si quiere lo discutimos un día que venga aquí también el Carranza, el vato ya ve que tiene una forma muy chispa de cuadrar las cosas, de encontrarle ángulos que no cualquiera ve; verá que me dará la razón… y ya quedó.

- Sale, aquí están los 20 varos, y no me vaya a salir con que ya subió.

- Qué pues, Manuel, aunque hubiera subido, entre gitanos no nos podemos leer la mano.

Rodrigo Ramírez T..



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